Preguntas para tu diario de gratitud: qué escribir cada día

Una mano con un bolígrafo rojo escribe en un cuaderno abierto

Las preguntas para un diario de gratitud sirven para encontrar algo que escribir cuando no se te ocurre nada. Eliges una, la contestas en una, dos o tres frases y ya está. Abajo tienes preguntas ordenadas por situación, para que elijas la que encaja con el día que tuviste.

Si todavía no has empezado tu diario, lee primero cómo empezar un diario de gratitud. Ahí explicamos dónde escribir, cuándo hacerlo y cómo no dejarlo.

Qué son las preguntas para un diario de gratitud

Un diario de gratitud recoge cosas buenas concretas de tu día: una persona, un momento, un detalle. La pregunta solo te ayuda a recordarlas. “¿Qué disfruté hoy?” es una pregunta. “Hoy agradezco la vuelta a casa con sol” es la respuesta.

Las preguntas ayudan sobre todo en los días normales, cuando no pasó nada especial y la hoja en blanco parece vacía. Una pregunta concreta hace más fácil recordar un momento concreto.

Cómo usar una pregunta

  1. Elige una pregunta que encaje con tu día.
  2. Contesta con algo concreto: una persona, un lugar, un momento.
  3. Si te quedan unos segundos, añade por qué pasó.

El último paso viene del ejercicio de las “tres cosas buenas”. En un estudio de Martin Seligman y su equipo, los participantes anotaron cada día, durante una semana, tres cosas que les habían salido bien y por qué.

Preguntas para la mañana

  • ¿Qué me hace ilusión hoy, aunque sea algo pequeño?
  • ¿A quién voy a ver hoy que me alegra tener cerca?
  • ¿Qué me gusta de esta mañana, ahora mismo?
  • ¿Qué me gusta hoy de mi cama, mi ropa o mi desayuno?
  • ¿Qué salió bien ayer?

Preguntas para la noche

  • ¿Qué me hizo sonreír hoy?
  • ¿Qué fue lo mejor del día, aunque el día haya sido duro?
  • ¿Quién me ayudó hoy, aunque fuera con algo mínimo?
  • ¿Qué hice hoy que me alegra haber hecho?
  • ¿Qué vi, oí o probé hoy que me gustó?
  • ¿Qué salió mejor de lo que esperaba?

Preguntas para los días difíciles

Un día malo no necesita una respuesta alegre. Estas preguntas buscan algo pequeño y cierto. No hace falta que te sientas bien para contestarlas.

  • ¿Qué me hizo el día un poco más llevadero?
  • ¿Qué me ayudó a pasar lo peor del día?
  • ¿A quién llamaría si el día se pusiera peor?
  • ¿Qué hizo hoy mi cuerpo por mí, como descansar, caminar o curarse?
  • ¿Qué sigue estando bien, aunque muchas cosas no lo estén?
  • ¿De qué me alegro que ya haya terminado?

Preguntas sobre las personas de tu vida

  • ¿Quién me hizo la semana más fácil, y cómo?
  • ¿Qué me dijo hace poco una amiga o un amigo que se me quedó grabado?
  • ¿Quién me enseñó algo que todavía uso?
  • ¿A quién me gustaría dar las gracias y aún no lo he hecho?
  • ¿Qué me gusta de la gente con la que vivo o trabajo?

Si alguna respuesta te parece importante, puedes convertirla en una carta de gratitud y enviarla.

Preguntas sobre ti

  • ¿Qué hice bien hoy?
  • ¿En qué soy mejor que hace un año?
  • ¿Qué parte de mi rutina me gusta?
  • ¿Cuándo me sentí más yo esta semana?
  • ¿De qué error aprendí algo?

Preguntas sobre cosas pequeñas y cotidianas

Son las más fáciles de contestar, así que van bien los días en que solo tienes un minuto.

  • ¿Qué fue lo más rico que comí hoy?
  • ¿Qué sonido de casa me gusta oír?
  • ¿Qué hay en mi habitación que me alegra tener?
  • ¿Qué me gustó hoy del tiempo que hizo?
  • ¿Qué pequeña comodidad doy por sentada, como el agua caliente o una manta suave?

Preguntas para repasar la semana

  • ¿Cuál fue el mejor momento de esta semana?
  • ¿Qué cosa buena pasó esta semana que casi se me olvida?
  • ¿Quién estuvo ahí para mí esta semana?
  • ¿Qué quiero recordar de esta semana dentro de un año?

Cómo evitar que las preguntas se vuelvan repetitivas

Alterna los grupos. Usa las preguntas de la noche entre semana, una de repaso el domingo y una sobre personas una vez por semana. Cuando una respuesta te salga demasiado fácil, hazte una pregunta más: ¿qué lo hizo bueno?

También puedes dar un tema a cada día, como las personas el lunes o las cosas pequeñas el miércoles. Así no tienes que elegir una pregunta desde cero cada noche.

En Graceup te hacemos una pregunta al día, así que no tienes que elegirla tú. Tus respuestas van a tu frasco de gratitud (Gratitude Jar), que abres a final de mes.

Foto: lilartsy en Unsplash

Preguntas frecuentes

¿Cuántas preguntas debo contestar cada día?

Con una basta. Contéstala en una, dos o tres frases. Si te apetece escribir más, añade otra, pero una respuesta corta cada día es más fácil de mantener que una larga que acabas saltándote.

¿Puedo repetir la misma pregunta?

Sí. La respuesta cambia porque tu día cambia. Si te preguntas "¿qué me hizo sonreír hoy?" un lunes y un viernes, casi nunca contestarás lo mismo.

¿Y si no sé qué contestar?

Elige una pregunta más sencilla. Las que hablan de los sentidos o de cosas cotidianas, como una comida o una ducha caliente, casi siempre tienen respuesta. También puedes saltarte la pregunta y escribir lo primero bueno que recuerdes.

¿Es mejor escribir por la mañana o por la noche?

Cuando sepas que te vas a acordar. Por la noche repasas un día que ya pasó, así que es una buena opción para empezar. Por la mañana funciona bien si ya tienes un rato tranquilo con el café.

¿Qué diferencia hay entre una pregunta y una lista de gratitud?

La lista es la respuesta y la pregunta es lo que te ayuda a llegar a ella. Los días en que la lista te sale sola, no necesitas pregunta.

Eric Cosulea

Eric Cosulea es el fundador de Graceup, una app de diario de gratitud. Escribe sobre la felicidad y el agradecimiento, y en especial sobre hábitos pequeños y fáciles de mantener que te ayudan a fijarte en lo bueno de los días corrientes.

Fíjate en lo bueno de cada día.

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